Sidecars está de regreso con nueva música después de una larga pausa, aunque esto se debió a muchos factores, uno de ellos a que el proceso de producción fue “bastante casero”, aunque también a una oposición a la velocidad que la industria musical pide para estar a la par de los algoritmos y la viralidad.

Es por esto que la agrupación habla con MILENIO sobre Everest, este nuevo álbum, así como la gran deuda que aseguran tener con el público mexicano.

Sidecars y la fortuna de seguir juntos

Gracias a la tecnología de la actualidad es que pudimos comunicarnos con la banda Sidecars, quienes virtualmente nos abrieron las puertas de su estudio para hablar, inicialmente, de lo afortunados que son de aún seguir haciendo música juntos.

“Compartimos unas fotos que encontró él por ahí en una computadora en su casa que son de hace 23 años; estábamos siendo muy jóvenes en un local de ensayo. Era imposible pensar que 23 años después íbamos a seguir los tres juntos haciendo canciones y creciendo”.

Es con ese mismo espíritu juvenil que presentan nueva música, pero tomándose el tiempo necesario, no buscando la viralidad de la actualidad.

“Yo creo que hay que cuidar las cosas; si las haces con prisa, poco cuidado les puedes poner. Creo que es este impasse que hemos hecho desde la anterior gira cuando terminamos Trece y girar con él. Todo este tiempo que ha pasado sirve para tener las canciones con perspectiva, con tiempo, teniendo espacios más holgados para poder trabajarlo”.

Continúa mencionando: “Si tú cocinas algo rápido, difícilmente te va a salir algo muy rico e intenso. Probablemente esté bueno, pero no va a ser nada con mucho carácter. En cambio, si le dedicas tiempo a hacer las cosas a fuego lento, a ensayo y error, siempre llegas a mejores resultados. Defendemos un poco esta manera de hacer las cosas sin tanta prisa, sobre todo para cuidarnos a nosotros mismos. No puedes estar creando más rápido de lo que tú puedes permitirte porque el mundo te lo diga”.

Sobre Everest, que es su más reciente material, habla de los procesos diferentes que provocaron este sonido que ha cautivado a los fans.

“Fue un trabajo bastante casero, bastante de manual. Todo empieza en mi casa; yo fui escribiendo canciones, unas cuantas más de las que componen Everest. Al final hay que hacer una criba entre todos y quedarte con lo que crees que compone mejor el álbum y cuenta mejor la historia; siempre hay que hacer algún sacrificio, desgraciadamente”.

Agregando: “Es la primera vez que me he enfrentado a la producción de una manera un poco más solitaria en el arranque de las canciones; luego me junté con los chicos para dar forma y con Paco Salazar, que ha coproducido con nosotros. Es un trabajo de investigación, de estar en casa en pijama probando cosas, prueba y error, ir encontrando un sonido que buscábamos. Abrimos un poquito la mano; Rully me dejó un teclado Juno que tiene sonidos de sintetizadores y cosas que quizás nunca nos habíamos atrevido a soltar demasiado”.

Regreso a tierras aztecas y una deuda con México

La banda menciona que se sienten nerviosos de regresar a encontrarse con el público mexicano, sobre todo porque significa el arranque de la gira.

“El hecho de volver a Ciudad de México, que es uno de nuestros sitios favoritos, donde hemos dado mejores conciertos y donde mejor nos lo hemos pasado. Ahora estamos un poco con la peor parte de ser músico, que es la de organizar la agenda, pero estamos deseando empezar. Vamos a empezar con los ensayos y estamos deseando arrancar con todo esto y volver a hacer lo que sabemos hacer”.

Cabe señalar que las experiencias anteriores han sido tan gratificantes que ellos tienen una gran expectativa en el público.

“Estamos intentando estar un poquito a la altura porque sentimos que es tan grande el cariño que recibimos de ustedes y lo que sucede en los conciertos cuando vamos a tocar. Es muy difícil estar a la altura de todo eso. Estamos poniendo el foco en intentar armar un show que verdaderamente dignifique lo que se espera de nosotros. Que ese cariño tan grande quede claro que está de vuelta y que ese boleto vale el precio de su entrada”.

Asimismo, reafirman la idea de tener una deuda con un público que los acogió desde el momento en que pisaron tierras mexicanas.

“Siento que es muy difícil estar a la altura de lo que nos han brindado: la oportunidad de incluir una fecha en nuestras giras tan lejos, fuera de nuestras fronteras. Nos sentimos muy afortunados; nunca pensamos cuando empezamos que podríamos estar haciendo carrera en Ciudad de México. Hace un rato nos preguntaban si esto era la puerta a entrar en Latinoamérica; nos encantaría, pero no lo hacemos de esa manera. Lo hacemos porque verdaderamente sentimos una deuda emocional muy grande con lo que recibimos de ustedes. Queremos dar las gracias a todo el que ha conseguido poner su granito de arena para que hoy estemos pudiendo hacer el Auditorio BB”.

El deseo de reencontrarse con el público

De manera muy emocional, todos los integrantes concuerdan que lo que más desean es “volver a la carretera” y defender sus canciones en el escenario.

“Normalmente entre giras preparamos el disco y nos tiramos un mes y algo solo a eso. En esta ocasión, el disco lo fuimos preparando durante la gira anterior en pequeños bloques. Entonces, hemos tenido un año prácticamente de parada total. Hicimos una prueba aquí en Madrid para ver cómo funcionaba Everest tocándolo entero y viendo la reacción de la gente”.

Los tres se sienten con la emoción de un niño que estrena sus juguetes o se reencuentra con sus amigos de la escuela.

“Estamos con unas ganas y un nervio de ‘vuelta al cole’ o de ‘mañana de Reyes’ que es más fuerte que muchas otras veces. No sé si es la combinación de lo contentos que estamos con el disco y el hecho de haber parado, pero estamos deseando arrancar y nos vemos más en forma que nunca”.